lunes, 7 de mayo de 2007

La Esquina del Vigía (continuación)

Eso de la esquina era el pomposo nombre que utilicé hace algunos años para un cuaderno suma de escritos propios.
Igual de cursi, ahora empiezo este blog.

1-Interpretación de las aventuras de Adán y Eva.

Entiendo a Adán y Eva como representantes de una fábula en la cual se narran las edades del hombre (quizá, las edades es mucho decir).
Su disfrute inicial, corresponde a la niñez, una suerte de paraiso en el que la inocencia y la capacidad para la obediencia son enormes. No existe verguenza puesto que la conciencia propia todavía no se ha desarrollado suficientemente. En un momento dado, gracias a la curiosidad de la mujer, la primera en madurar su identidad, se sienten atraidos a desobedecer la autoridad, a decidir un camino propio, y por propio, opuesto y enfrentado al marcado por su tutor. Un reto muy parecido a la adolescencia. La realización del mismo abre las puertas de las consecuencias, algo nuevo, completamente distinto a lo conocido. Hasta entonces, Adán y Eva, eran pasivos receptores de los regalos de la vida. A partir de su actuación intencionada y decidida, se vuelven partícipes y responsables. Comienza la verguenza porque toman conciencia de sí mismos, de su vulnerabilidad, de su capacidad. A partir de entonces tendrán la posibilidad de tomar decisiones y sufrirán por ello.
Dios, puso precio a la libertad.

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